Como se expresa en el propio título del documento, éste trata de cómo se ha de utilizar el lenguaje con fines administrativos para no usarlo de forma sexista, según la concejalía de Igualdad y Bienestar Social y del Centro de Recursos para la Igualdad del ayuntamiento de Lorquí. En este manual, aparte de dar recomendaciones de cómo se ha de utilizar el lenguaje de forma no sexista, se hacen unas reflexiones sobre el uso del lenguaje. Uno de los puntos en los que se apoya este documento es el que dice que la lengua no es sexista sino las personas que la utilizan. Una de las razones por las que el ayuntamiento de Lorquí se ha decidido a realizar este pequeño manual es porque el lenguaje tiene la función de significar el mundo y de este modo crear un conocimiento intelectual de la realidad de acuerdo con la comunidad idiomática en la que la legua se enclava. Pero dentro de una misma comunidad hay que considerar como mínimo dos tipos de visiones de la realidad que han de ser organizadas por la lengua, la masculina y la femenina. Estos dos géneros corresponden a los dos sexos que conforman toda sociedad teniendo cada uno de ellos sus diferencias en lo que a la concepción intelectual del mundo se refiere. Estas diferencias, como las que se dan entres las distintas comunidades idiomáticas han de verse registradas en la lengua y en el uso de la misma.
El uso de toda lengua se rige por unas normas no causales iguales para todos los pertenecientes a la comunidad idiomática, por lo que han de cumplir estas reglas para que la función del lenguaje de significar el mundo de forma común (y de esta manera crear comunidad y cultura) se cumpla.
El “Manual de buenas prácticas para el uso no sexista del lenguaje administrativo” del ayuntamiento de Lorquí, intenta afinar al máximo, en algunos casos las reglas por las que se rige. Con esta práctica lleva al extremo muchos supuestos lingüísticos haciendo que una de las características del lenguaje, la claridad, se vea amenazada. Uno de los puntos que trata dicho documento es el de los “dos género gramaticales: dobles formas”. En este punto aboga por la idea de que al ser el sexo masculino y femenino dos realidades distintas, deben difereciarse siempre que sea necesario. Alguno de los ejemplos que adjunta en este punto son la sustitución de “Adjudicatarios” por “adjudicatarios y adjudicatarias” o evitar “trabajadores” y sustituirlo por “trabajadores y trabajadoras”. Esta medida puede llegar a entorpecer el lenguaje y que aparte de los sustantivos, tendríamos que considerar mencionar los dos géneros de todas las palabras que dispongan de ellos, por ejemplo “Las y los trabajadoras y trabajadores que son buenas y buenos recibirán una cesta o cesto de regalo en los próximos días”. Por su parte la Real Academia Española de la Lengua, acerca de este uso apunta lo siguiente: “Este tipo de desdoblamientos son artificiosos e innecesarios desde el punto de vista lingüístico. En los sustantivos que designan seres animados existe la posibilidad del uso genérico del masculino para designar la clase, es decir, a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos: Todos los ciudadanos mayores de edad tienen derecho a voto.
La mención explícita del femenino se justifica solo cuando la oposición de sexos es relevante en el contexto: El desarrollo evolutivo es similar en los niños y las niñas de esa edad. La actual tendencia al desdoblamiento indiscriminado del sustantivo en su forma masculina y femenina va contra el principio de economía del lenguaje y se funda en razones extralingüísticas. Por tanto, deben evitarse estas repeticiones, que generan dificultades sintácticas y de concordancia, y complican innecesariamente la redacción y lectura de los textos.
El uso genérico del masculino se basa en su condición de término no marcado en la oposición masculino/femenino. Por ello, es incorrecto emplear el femenino para aludir conjuntamente a ambos sexos, con independencia del número de individuos de cada sexo que formen parte del conjunto. Así, los alumnos es la única forma correcta de referirse a un grupo mixto, aunque el número de alumnas sea superior al de alumnos varones.”[1]
Al margen de este caso en concreto, el documento facilitado representa un avance en lo que a evolución del lenguaje se refiere la cual la podemos estudiar desde el punto de vista de la sociolingüística. Como hemos estudiado en clase, la sociolingüística es una corriente que estudia la relación entre sociedad y lengua. El estudio de estas variaciones de la lengua según el sexo, que en este caso es lo que estamos tratando, lo podemos incluir en el campo de estudio sociolingüístico el cual atiende a las heterogeneidades debido a factores sociales. Nuestro lenguaje, ha sido impregnado del androcentrismo que imperaba décadas atrás. Actualmente, la mujer ha ido consiguiendo que las diferencias con el hombre en cuanto a derechos y deberes se refiere se igualen. Este cambio es el que exige el ayuntamiento de Lorquí que se refleje en la lengua actual y de este modo reflejar una realidad que está latente en nuestros días.
Otro de los puntos que merecen mencionarse es el que se refiere al tipo de lenguaje al que va dirigido el manual, que en este caso es el administrativo. Los textos administrativos son los que se utilizan para ejercer la comunicación entre la Administración y el público. Por esta razón se puede suponer que dichos textos han de estar elaborados de forma clara y concisa (aunque en la mayoría de los casos no sea así). Si aplicamos algunas de las reglas que propone este manual, los textos perderían claridad siendo mucho más confusos para el ciudadano destinatario. En todo acto de comunicación, hay que tener en cuenta que se parte con un umbral de incertidumbre. Éste, según si sea alto o bajo, nos permitirá o no entablar un acto comunicativo satisfactorio. Por esta razón, el uso por ejemplo del masculino neutro, al referirnos a un grupo que puede o que está formado por hombres y mujeres ayuda en gran medida a la claridad y rápida comprensión del texto. Diferente caso es cuando nos referimos en masculino a una sola persona sin atender a su sexo. En este caso el manual sí propone una solución muy práctica ya que solo vasta con ver a quién esta dirigido el documento, es decir, si el destinatario es hombre o mujer y en relación con esto concordar todo el texto.
Otro de los avances más significativos que propone el manual en relación al acontecimiento social de la incorporación de la mujer al mundo laboral, es el que se menciona en el punto dedicado a “cargos públicos”. En este punto se exige que hay que tener en cuenta el sexo de la persona que ocupa la profesión para de este modo poder concordar el cargo con la persona que lo ostenta. Si una mujer ha estudiado medicina y ejerce como tal hay que denominarla medica, o si una mujer es la responsable de la concejalía de cultura de un ayuntamiento, será la concejala de cultura.
Por último es importante valorar el sentido de este tipo de documentos. Me refiero a su intencionalidad política. Tristemente podemos ver que la lengua es secuestrada en muchos casos por diferentes políticos en concreto o por ideologías para de este modo crear discordia entre los ciudadanos. Actualmente muchas de las mejoras que propone este manual son acogidas por ciertos partidos políticos y llevadas por bandera. Es imprescindible que siempre que se propongan mejoras desde una entidad pública, tengan solo y únicamente la intención de ayudar a la comprensión intelectual del mundo y a crear un sentimiento de comunidad y de cultura, que al fin y al cabo son unos de las funciones más importantes de las que consta el lenguaje.
[1]Fuente:http://www.rae.es/rae/gestores/gespub000018.nsf/(voAnexos)/arch8100821B76809110C12571B80038BA4A/$File/CuestionesparaelFAQdeconsultas.htm#ap19 Consultado el día 27 de octubre.
pues m parece muy bien que se reconozca el genero en las ocasiones a las que se refiere a una persona en concreto. tu blog m encanta jeje
PD:y asi estreno los comentarios jejeje